martes, 22 de mayo de 2018

Fénix

Hace tanto tiempo que no te escribo...
¿Cómo estás? ¿Cómo te encuentras?
De seguro ya me has olvidado,
El beso de tu frente, ardiente fénix
Y el inmerecido abrazo de cada noche
¡Cómo yo deseaba tu muerte, partido por el rayo, herido y conmovido¡
Fui tu carcelera durante cinco largos años
Pan y agua tu rancho, y una acusación que no se atreven a pronunciar estos labios. Mi ira tornábase en humildad cuando te mirabas en el espejo. ¡Éramos hermanos, hermanos, y habíamos cometido un delito abominable, ¡incesto! Y el pobre tullido, nuestro hijo, coronado de jorobas y penachos de pluma, se ocultaba en la bruma para no ser visto. Es un ser repelente (tiene tus ojos, tus manos, tu frente, pero de pecho para abajo, es un deshecho...)
Hace tanto tiempo que no te escribo...

jueves, 17 de mayo de 2018

El universo es dicha

¡Qué dulce es caminar entre la espesura¡
Algo brilla al fondo, señalando el final del sendero.
No hay nadie ya, todos se fueron,
Y quedo yo, anhelante.
¿Por qué no vienes?
No hay nada que temer. Será nuestra isla.
Una nube de lluvia pasa, después el horizonte es calmo. Como por ensalmo el viento se mueve, y el universo es dicha.

jueves, 3 de mayo de 2018

Roman du paradis II

Por fin mi alma inquieta
Recupera la calma,
Y en la serenidad que viene
Todo el universo se contiene.
Siento la alegría de la fiesta
Y los cornetines que suenan
Anunciando campanadas de gloria.
El cielo me acaricia la frente
Y de repente tomo la pluma
Que solía ser cruel cuando te amaba.
Ahora es toda dicha
Aunque me duela
Aunque sangre.
Miro enrojecerse la tarde
Y de nuevo parto a horizontes viejos.
A lo lejos...

martes, 1 de mayo de 2018

Trovadora

Es lo que era
Y es lo que soy
Una puta trovadora
La violadora del verso
Y mientras esto escribo
Dejo al frío entrar
Para temblar
Y digo adiós al miedo
Sonrío...
Muero de frío
Y en mis labios sellados
Cerúleos, inmaculados,
Permanente encina
Sobre el horizonte violeta,
Cetrina filosofía,
Eternidad...

viernes, 20 de abril de 2018

Big Bang

Explosión de materia ignífuga
Hoy quiero volver a la verdad 
Tengo un peso en mis hombros
Y un frío en mi pecho.
Bajo un árbol enterrada, mi alma.
Haré que se libere
Abriendo paso a dentelladas.
Ya no me valen mariposas
Ni belleza del mundo:
Los guerreros de la luz abren
Rendijas de claridad en lo oscuro

jueves, 6 de abril de 2017

La princesa prometida


Eso es amarte, amanecida
rodeada de luz, embalsamada.
Esa es la vida en cada poro que respira
la bahía cuando nace la estrella de su nido
desvanecido, haletante, silencioso,
reposo del guerrero que no halla su guarida
y sigue buscando a la princesa prometida,
derramada en las aguas puras de la primera arroyada,
sin fin amada, amanecida, rodeada de luz, embalsamada.
Y de la torre oscura, qué tortuosos caminos nos llevaron
hasta el encuentro en las siete puertas, conducentes todas
al virgo celestial de la que siempre es pura, como pura es la luz
entrando por sus vitrales. Los altos ventanales del monasterio están
hoy quietos y silenciosos, como las singulares hormigas que horadan en subterráneo
con sus hordas de mandíbulas batientes, miniaturas, portando sobre ellas la simiente.
La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color...y mientras los colegiales recitaban a Rubén Darío,
yo mataba a la princesa con su boca de risa, y la recomponía atómicamente, desperdigándola en moléculas, para traerla de entre los muertos como James Stewart y Kim Novak en Vértigo. Eso es amarte, amanecida, rodeada de luz, embalsamada. Así. En un solo plano cinematográfico. Gran angular, veinticuatro fotogramas por segundo. Ojos de gacela eternamente abiertos al vacío...



Chica, Ojos Azules, Seductor, Flores























Imagen cortesía de Pixabay

jueves, 17 de noviembre de 2016

El cómplice

"Entrégame esas flores. Son lo último que necesito para destruir las huellas de nuestro crimen". Y, con estas palabras, yo le hice malo, yo le hice un monstruo, yo le participé en mi delito. Pobre ser sólo sombra, mitad niño, mitad verdad. A mi lado siempre, sabiendo que tenía un lado oscuro, aún a pesar de mi naturaleza corrompida, allí estaba. Sus manos ensangrentadas corroboraban lo pérfido de mi propuesta, el cadáver aún caliente y yo mandándole al segundo de cocina  donde guardaban los trastos de limpiar.
La escena toda me producía náuseas, pero ya no había vuelta atrás. Él no pronunciaba palabra, pero le temblaban las manos como a un pajarillo, así que deduje que estaba muerto de miedo. Y el otro, el verdadero muerto, allí tumbado tan tranquilo...
En el fondo de los ojos del cómplice latía ese amor infinito, perruno, tan característico, cuando me miró. Eso fue lo que me hizo vomitar con toda el alma, desde la primera hasta la postrera papilla.